14 de diciembre de 2011



O BRUTOS O CORRUPTOS

1. Podría parecer un clásico (y malo) chiste de gallegos, pero no. Pasa de verdad. Según publicó el diario El Faro de Vigo, un hombre condenado a veintiséis años de prisión por asesinar a su mujer y a un hijo de ambos, en Valladolid, en 1998, cobra desde el momento del deceso de su mujer su correspondiente pensión por viudez. También si se tratara de hacer bromas misóginas podría rematarse la información observando que para muchos sería un negocio redondo, pero no es el caso.


2. La noticia precisa que Nemesio Antonio Pisonero Domínguez, o el prisionero Domínguez, cobra desde aquel año poco más de ochocientos euros por mes por su viudez. Lo cual se puede ver, con lógica de silogismo, como que cobra por su propio trabajo, algo así. Si a eso se le suma su propia jubilación como ex funcionario de la alcaldía de Valladolid, el tipo recibe unos 2.400 euros por mes. Y eso que no paga ni la luz ni las expensas.


3. Un detalle interesante: el bueno de Pisonero Domínguez cobra esa pensión porque sencillamente la tramitó ante el sistema. Hay algo en la comunicación entre las partes que, evidentemente, está fallando.


4. Pero el asunto se vuelve más apasionante todavía: es el segundo caso similar que se descubre en los últimos días. Hace poco, el Ministerio de Trabajo solicitó que se revocara la pensión de viudez a un hombre que mató a su mujer en el 2005, en Girona. El asesino asalariado recibía casi seiscientos euros por mes desde hacía mucho. Tanto que, cuando se dieron cuenta del detalle, se percataron de que le habían pagado, en total, más de cuarenta mil euros por su crimen. Parece que en España el negocio es el parricidio.


5. Puede que ahora se hayan dado cuenta de la mano de la crisis: en la desesperación por lograr que cierren las cuentas empezaron a revisar los números con lupa y, sin querer, descubrieron el asunto. Si el sistema les funciona así, tan a la tercer mundo, es probable que entonces les empiecen a aparecer subsidios para presos por delitos fiscales, jubilaciones de privilegio para políticos corruptos y abonos exclusivos a Internet para violadores y pedófilos. Y eso que se dicen el Primer Mundo.


El negoción que se perdió Barreda por nacer en Argentina.

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