31 de enero de 2012



MENOS QUE 140


1. La red social Twitter anunció la semana pasada que incluirá filtros en algunos países para poder bloquear contenidos. Así de sencillo. El motivo: para ser tan buenos como ciudadanos internacionales que cumplirán la ley estén donde estén. "A medida que continuamos creciendo a nivel internacional vamos a entrar en países que tienen diferentes ideas sobre la libertad de expresión", aclararon. Eso sí que es ampliar el mercado.

2. Los señores de Twitter hacen un negocio, es muy claro. Y en cierto sentido está bien: de otra forma podrían tener incidencia en las legislaciones de cada país, casi como SOPA pero metiéndose con lo que la gente dice (¿faltará mucho?), lo que al menos todavía dejan en manos de los gobiernos con "diferentes ideas sobre la libertad de expresión". Se sabe, es una tendencia mundial, disfrazada de otras cosas, meterse con los alcances de la libertad de pensamiento. Y en tanto la humanidad entera está involucrada, el negocio es tentador.

3. Pero saben vender muy bien el asunto (y sí, saben vender): mientras todos piensan en que la declaración de principios tiene a China y sus más de ochocientos millones de usuarios de Internet en la mira, los muchachos lo justificaron con mucha habilidad: "Algunos difieren tanto de nuestras ideas (de libertad de expresión) que no vamos a ser capaces de existir allí. Otros son similares, pero, por razones históricas o culturales, restringen ciertos tipos de contenido, como Francia o Alemania, que prohíben el contenido pro-nazi". La causa judía tiene muy buena prensa, desde siempre. Y siempre le funciona a cualquiera.

4. La organización Reporteros sin Fronteras sacó un comunicado para expresar su repudio, o para al menos dejar en claro que entienden de qué la va el asunto: "Las ganancias comerciales en el mercado chino, principalmente, no deberían ser el único criterio a tener en cuenta. La imagen de marca de Twitter frente a sus usuarios también está en juego", dice la carta que le enviaron al CEO de Twitter, Jack Dorsey. La pregunta, sin embargo, podría ser otra: si a los usuarios, chinos o no, les importa que la imagen de su red social esté limpia de sospecha o que se vea re linda en el escritorio de su tableta.

5. Es que China, con sus más de mil trescientos millones de habitantes y su economía emergente, puede con cualquier cosa. Por eso las redes sociales, si ingresan ahí, están obligadas por ley a colaborar con el gobierno en forma permanente. Y las redes entran y dicen que sí a todo: semejante mercado no se puede desperdiciar. Y el gobierno les deja usarlos pero sólo para que lean y escriban lo que ellos le dejan. Negocio redondo para todos. Si encima en el idioma chino un caracter es un ideograma.

Con 140, en un tweet hasta pueden mandar un ensayo.

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