
PIR
ATAS Y POBRES1. La pelea por las leyes antipiratería en Internet parece no mostrar todo lo que está en juego sino apenas una parte: la referida a la cuestión tecnológica y a los derechos de autor. Hace rato ya se discute sobre el tema, casi desde que Metallica decidiera patear el tablero y exigir los millones perdidos por las copias ilegales (y ponerse en evidencia, claro). Lo que se presume invisible es que mientras avanza el debate para mejorar los dispositivos tecnológicos de control, el mundo hace todo lo posible para que la cosa siga como hasta ahora: con lo ilegal facturando mucho más que lo legal.
2. No pasa sólo con las obras musicales, o literarias, sino con todo. Basta caminar algunas cuadras por cualquier calle céntrica de Buenos Aires para advertir la presencia de miles de vendedores de dvd truchos, por poner un ejemplo. Por no hablar de los manteros que ofrecen termos chinos y destornilladores taiwaneses. Por no hablar de La Salada. Por no hablar del tipo que se quedó sin laburo y se puso a vender empanadas caseras, directas de la fuente, a dos cuadras de Corrientes y Callao.
3. El punto es que en este caso hay una entidad superior a quien echarle la culpa: la tecnología. Dicen, los programas informáticos provocaron una pérdida enorme en los ingresos de quienes se dedican a explotar el negocio de la música. Y en la sentencia hay al menos dos curiosidades: 1) Las copias de las obras originales existen desde hace mucho, en todo caso se mejoró bastante del casette al formato digital (no así al vinilo, que, tienen razón los fundamentalistas, sigue siendo el mejor formato para escuchar música); 2) Las principales fabricantes de grabadoras y discos vírgenes, materia prima de las benditas copias ilegales, son las mismas que controlan el negocio de la música. Vaya.
4. Sin mencionar el detalle ya denunciado por varios músicos: en el último año, esas mismas grandes discográficas les exigen por contrato para grabar un disco (y posicionarlo en el mercado, y publicitarlo, y venderlo en las mejores tiendas; de eso se trata) un porcentaje de los futuros conciertos del susodicho. Se sabe: la merma en la venta de discos genera más presentaciones de artistas en vivo. Y las presentaciones en vivo son mucho más rentables para un músico que la grabación de un disco. Pero no a
hora sino desde siempre. Nada cambia: siguen las discográficas como las dueñas de la suerte económica (y por qué no artística) de los músicos. El asunto es garantizar el statu quo.5. Y mientras tanto, las economías emergentes como India o Brasil, desarrollan abiertamente un mercado para gente con ingresos bajos, e incluso ya hay una línea de diseño de electrodomésticos baratos y bancos con líneas de crédito de dos mil dólares a pagar en cuotas de cien dólares mensuales más algunos centavos de intereses. El capitalismo resiste a pesar de su crisis terminal. La pregunta: si los pobres también deben consumir ¿cuál sería la forma posible de acceder a películas o discos? No todos los que compran dvd truchos no podrían comprar un original, pero si el mercado está dispuesto a insertar a todos, la piratería se les vuelve necesaria. Difícil que no lo sepan. La pelea, de fondo, parece más por controlar el futuro ordenamiento del negocio: copias de baja calidad para los pobres, copias buenas y nítidas para los pudientes.
Sea una, sea la otra, el líder seguirá siendo Sony.
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