
SE HA FORMADO UNA PAREJA
1. El matrimonio entre la televisión y la computadora es una realidad. O entre la televisión e Internet, a estas alturas casi la misma cosa (si bien como inicio podría resultar un asunto promiscuo, pero no). Después de años de histerias mutuas, de amagues, de salidas y revolcones, finalmente han formalizado y la unión se ha convertido en la gran estrella de feria de tecnología de Las Vegas, al parecer el lugar donde la humanidad decide su futuro. Tiene sentido.
2. Los nuevos televisores presentados en la susodicha feria, por marcas referenciales como Samsung, Sony, LG y otras, innovan por el mismo lugar: la conectividad a Internet. Ya no se trata de bajarse películas o en el mejor de los casos instalarse una placa en la computadora para ver el cable sino de hacer todo en uno. Lo más significativo resultó la forma en que presentaron a la nueva tele: hablando de "contenidos" y no de "canales". Una sutileza.
3. Porque, sí, la promoción de esta nueva manera de relacionarse con el jefe de la casa (cada vez más adaptado a los tiempos) hace hincapié en eso: la conexión directa del aparato con las benditas redes sociales como Skype, Facebook o Netflix, e incluso con You Tube, esa gigantesca televisión sin horarios ni programación estable. A propósito: no será casualidad entonces la similitud en la última generación tanto de monitores como de televisores.
4. Como si todo el bombardeo generado desde la feria de Las Vegas para anunciar la formalización del matrimonio no fuese demasiado elocuente, casi al mismo tiempo el otrora artista/invento Justin Timberlake presentó MySpaceTV, una plataforma para estos nuevos televisores en la cual se podrá acceder a más de 500 canales, en distintas franjas, a través de Internet, pero con un agregado de época: la visualización de una barra con los comentarios de los amigos conectados en tiempo real. Como ver la tele con amigos, pero solo.
5. Con lo cual el curioso argumento de Timberlake ("en qué momento la televisión dejó de ser social", cuando la verdadera pregunta es en qué momento lo fue) se vuelve contradictorio. Sólo que tal vez no importe demasiado mientras los demás lo crean y, sobre todo, actúen en consecuencia. La unión entre las dos pantallas más masivas de la humanidad para fusionarse en una sola (relación simbiótica, pobres) puede que abra un infinito mundo de posibilidades en función de la época, la nueva cultura y un mercado fundido en sus ideas. Mientras la gente se acostumbra a hablarse a través de una pantallita cuando está a menos de veinte metros, será cuestión de encontrarle la vuelta para que cada uno tenga el suyo.
Que si no hay una pantalla de por medio, se van a quedar completamente solos.
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